TPV son las siglas tras las cuales se esconde lo
que se da en llamar Terminal de Punto de Venta, un dispositivo fundamental
dentro del ámbito del comercio ya que tiene la particularidad de que contribuye
notablemente a facilitar la gestión de la venta y del pago en cualquier
negocio. Lo consigue gracias a que es un mecanismo, sustentando en un software
y en un hardware, muy completo basado en elementos tales como un monitor, un
lector de códigos de barras, un teclado, un cajón portamonedas, una impresora
de recibos o un programa de gestión adecuado.
En la década de los años 30 y 40, gracias a
proyectos desarrollados por alumnos de la Universidad de Harvard, podemos decir
que se encuentra el origen de los TPV pues en aquel entonces ya comenzaron a
emplearse los códigos de barras y también unos singulares lectores de estos
mediante luz ultravioleta.
Sin embargo, no sería hasta los 70 cuando ya
empezaron a verse los primeros terminales en diversas tiendas de autoservicio
en Estados Unidos. Y desde ahí han ido desarrollándose hasta llegar a nuestros
días donde estos mecanismos cuentan con una gran utilidad para el ámbito
comercial. En concreto, estas, además del cobro, son algunas de sus funciones
más importantes:
- Se emplean de manera contundente para llevar a cabo lo que sería el control y gestión de los conocidos inventarios. De esta manera, estos se pueden realizar y tener bajo absoluta precisión de una manera rápida y efectiva.
- Del mismo modo, los TPV se utilizan en la actualidad para conseguir un exhaustivo control de lo que sería el estado del almacén de cualquier negocio.
- Tampoco hay que pasar por alto el hecho de que este mecanismo, sustentado en un software y en un hardware, es imprescindible para proceder a localizar los productos.
